martes, 12 de febrero de 2008

Pointless rant.

Through my head, through my head...
[...]Dreams are made winding through her hair...

Empezar esta vez fue automático. Las primeras frases que escuché, de la mano de System of a Down. Tengo los ojos en fuego, síntoma de la resaca de mis emociones. Posar la vista en cualquier objeto resulta doloroso, sea el monitor de la válvula de escape de mi corazón, sea la ropa que espera ser doblada, sea la tarea que tengo que hacer, sea el mundo allá afuera que sólo me ve desde su ventana. No quiero salir hoy, deseo rehuir a mis obligaciones por completo. Darme un tiempo muerto, detengan el juego, no tengo intenciones de participar ya. Me siento más adolescente, trémulo y débil que nunca, como incapaz de resistir si me golpeara una canción.

Anoche que caminé de nuevo a su lado, fue demasiada la soledad para contener las quejas. Quería que llegara la madrugada y me sorprendiera en un abrazo, no seguir navegando entre destrozos, acordes de violín y precipitados amores. Cada pequeña gota que de mis mejillas bebía el suelo recordaba a una derrota, a una poesía nunca declamada que sólo ocupa espacio dentro de mis dudas. ¿Qué es lo que buscan otros cuando del amor son presa? Se acerca de nuevo ese día tan estúpido y egoísta; sería mejor ignorarle, pero por todos lados me lo recuerdan, como un aviso de pagar las cuentas. Ahh, creo que son demasiadas cosas a la vez. Si quería enclaustrarme, no era esta la razón primordial. Sólo sé que quiero gritarle al demonio en la cara, decirle que se vaya al carajo y me deje morir calladito en un rincón.

Qué emo sueno, estoy seguro. Pero no es la saciedad de la depresión masoquista; tengo demasiadas contradicciones en la mente para quedarme con el placer simple de la autocompasión desmedida. Cuando murió, dejó mi vida en prenda, y yo no he sabido pagar la deuda. Las cosas que puede recordarte una película. Aunque sea esa sensación de ver la Luna y saber que nunca más podré bañarme en plata sin sentir culpa. O el perderme en el manto estelar sin afán de regreso, mas ser atraído de nuevo al piano triste del amanecer por una simple nota escapada de quién sabe qué corazón. Qué es lo que me amarra a no correr, esa indudablemente resulta una cuestión interesante.

¿Si dejo mi vida en empeño, qué me darías por ella? ¿Un adiós silente, un beso sin ternura, una espera terminal? ¿Otra carga, quizás? Me siento egoísta, déjenme sentir la desesperanza... Sé que hay personas preocupadas por este despojo, vaya que lo sé. Sin embargo, cuando lo que necesito es el consuelo de la pasión envuelta en ternura, me duele saber que no puedo encontrar solaz en las espontáneas demostraciones de afecto y preocupación. Retornamos al ciclo, demos vuelta al casette y que siga sonando la canción una y otra jodida vez. Porque me sentiré más solo, y de nueva cuenta a llorar, para después ser arrasado por una ventisca proveniente de mi propio interior.

¿Si me largase, qué esperarías de mí?

viernes, 8 de febrero de 2008

English.

Where you ever close enough
To say we had each other?

'Tis story, long unknown
By the Goddess that shines upon us
A beautiful embrace of cold feelings
Giving me endless sadness in your freezing hope.

My soul reaps through the fields
Those beautiful blossoms of Winter glory;
Asking everyone for a way to be blessed
With the elegy born inside your story.
If I get lost trying, please, my darling,
Forget everything about these words.

I won't ask again who loved more.
But I know...
The one who really fought
Is dying now,
sleeping quietly under the sun.
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Give me a chance to shoot you.
I would like to erase my pain
By erasing your very existence.
Damn you, the time you crossed my way.
Curse all the times we’ve been together.
Please let me get lost in the past,
Apologize for all the ways I never kissed you.
Take my heart away. Die, my darling.
Let me take into my eyes your deepest sorrow.
All lost times, the silence we shared
A guitar cries for you, although it’s not my voice.
There is a melody flowing thru my veins.
I cannot recognize those truly sad notes.
But it’s like a cradle that is rocking my dreams,
Trying to get asleep my senses to let me forget.
To die, to reborn. To fight against myself
And to drop my weapons and surrender to your love.
Lost chance, a battle unfinished, my words
Caressing the deepest of your ocean soul.
Everything I said, it is almost done.
Except for those things I promised each night
When your kisses called me back from beyond.
Do you feel the same, this urge for more pain
That moves the very core of my broken heart?
This time, we said “Goodbye, my darling”.
Next night, it will be “I’ll kill you, my love”.
I’d better go. If I stay a bit more
I am sure I will devour your corpse.
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Fill the void with pain.
I can still feel my limbs
Silently screaming.

A little whisper - a soul?
Maybe it is my spirit calling
far from beyond the atmosphere.

This feeling of sorrow
I can't live without.
A dying wish, I want to be seen.

Can you hear me
Crying in this room?
Dreaming for your touch
And the wisdom of your love...

Can my words reach
Your distant skies?
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I'm looking for the flowers hidden among death...
Can you show me one, a dying rose?
Or maybe some morbid white butterflies?
A pink carnation, symbol of love,
Covered by autumn-like poems of despair.
Every single thing that my lungs burst
Has a deep feeling, a very old cry.
And every flower, growing in warm blood
Carries my sins as a beautiful lie.

I'm searching among corpses, wishing for you
Are those your eyes? I see two diamonds
Covered with soil and ashes.
They look at me. I feel honored
For being watched once again...
When you promised you'll never look this way.
Feel my thorns, oh, weeping beauty,
Take into your chest my deepest fears;
Cut out these flowers, which grow in my tomb.
A sacred place in which I hide my thoughts.

Cold embraces all my feelings.
Are you trying to feel my fear?
Walking through a negation of time, carrying a rose
In my bare, bleeding right hand.
Until the last drop is swallowed by the ocean
I shall sing, and keep looking for everything
That you took in your arms when you died.

...Some laments... In English this time.

lunes, 4 de febrero de 2008

Lost.

El medio de comunicación no importa. Sólo lo que podamos expresar.

http://www.lost.eu/7190a

sábado, 2 de febrero de 2008

Despedida parte II (aderezada con confusión)

No pensé regresar tan rápido, pero así son las palabras, de fugaces y contradictorias. Importantes en un instante, y al siguiente perdidas por su misma veleidad. Caminaba hoy bajo los cielos, en compañía, y sin embargo, no sentía nada más que el latigazo de Eolo. Por azares, tuve que levantar mis orbes a los astros... Me encontré con una estrella, una sola, brillante en demasía; sin embargo, la luz de un farol cercano casi me ciega a su resplandor. Como si fuese una metáfora de la carrera vital: cuanto más cercana es la iluminación y la esperanza, más cegado quedo a las posibilidades más allá.

Temas paralelos que discurren sin pensar. Quisiera preguntarme en qué momento pensé en las circunstancias, mas sé que no tiene sentido alguno. Es como llorar sobre la leche derramada, o perder los estribos ante lo imposible de realizar. Mientras regresaba a mi refugio (temporal ha de ser, no espero más que un instante de mi existencia), era presa y cazador de la melancolía, absorto en canciones a pleno pulmón y sentimientos desbordados, ajenos pero hechos míos por la pura gracia de la inconsciencia y la falta de voz propia.

A través de esta semana he cargado con muchos precios, demasiados recargos, y aún más deudas por mis acciones. Más que el adiós temprano que ayer expresé, hay un gusto a sangre, a muerte, a historias sin escribir en mi garganta. Me quedaré, sin duda ya, hundido en el cieno, pues no poseo la voluntad para escapar. Y no emitiré queja sobre lo injusta que es la vida. Consciente soy, elección propia me mantiene amordazado. Pero hay situaciones ajenas, como en todo buen drama, que añaden sabor al problema. Si en un pasado muy cercano, por ejemplo, dejé atrás una relación, y hoy observo atisbos de un fin anunciado - si no era yo, otro había; la sospecha existió, mas la sepulté en la confianza - entre las mismas palabras que un día amé, ¿será que simplemente llegó el llanto en el momento oportuno?

Se puede sumar a todo esto (no importa que ya sea un torbellino, metámosle más deseo y confusión... Desde arriba todo se ve divertido) la búsqueda de razones para ser yo el necesario. Consciente soy que muy posiblemente es natural para ella... No, qué digo posiblemente, no caben incertidumbres en lo que se sabe al dedillo. Después de todo, no existe motivación más que la de una amistad compartida. Y no sé si yo quiero algo más. Porque podría ser la misma necesidad que me llevó al pasado: el no estar solo. Ah, pero tenemos más inconvenientes aún... Dado que ella posee ya un corazón ajeno, que le corresponde, y no duda en hacérmelo saber. ¿Sabrá lo que me pregunto cada que nos vemos? Es una cuestión necia, bien lo sé. No puedo evitarlo; perdónenme; siempre le daré vueltas.

Tengo seguro que alguna clase de poesía de segunda quería salir. Entre los suspiros se me escaparon los versos, ahora no sé qué cantar.

Hagamos un intento, uno, dos, tres... Probando las cuerdas de mi alma...

Lejano es el punto de mis desdichas,
juré y perjuré defenderlo por siempre.
Ante una mujer rendí mis esperanzas,
dejé de mirarle, estando frente a frente.
Si la estrella misma nos observa en lo alto,
y ambos compartimos el tiempo de visión
¿sería posible pensar en un milagro,
así perdiéndome en la niebla del corazón?
Si nunca he sentido el abrazo de la demasía,
y entre la madrugada encuentro falsa luz,
¿será que es el tiempo de probar ambrosía?
¿Y si debo tomar del suelo otra vez mi cruz?
Cuestiones sin más en esta madrugada,
en que demonios cantan la bienvenida al alba;
anidando mi cuarto, debajo de mi cama,
tomándome para empujarme por la ventana.
Al carajo con tu vida, a la chingada con la mía.
Sin duda aprecio la volubilidad de tu voz
y cada pequeño detalle de una sutil grosería
actuando a su vez como pequeña hoz,
que se ha de cebar en las pequeñísimas heridas
causadas por las espinas de idénticas rosas.
Tantas penas, por nuestras vidas sentidas.
En nuestra infinita ignorancia de todas las cosas.

Desconectando el altavoz. Todo lo demás queda sólo para mi entendimiento... End of transmission, returning to let-me-die-mode.

jueves, 31 de enero de 2008

Una bienvenida insospechada.

La bienvenida, eh. Pensaba sólo dejar un texto, de alguna manera agradecer la visita a este nuevo espacio para mis desvaríos - ah, el Internet es una delicia, poder decir cuanto me venga en gana y no sufrir la censura -. Sin embargo, parece que la Fortuna quieta nunca está, y siempre va a encontrar buenos motivos para recordarme que quizá fue mejor no salir de la soledad.

Sí, ayer di un adiós disfrazado de "hasta luego". De esos en que pierdes la sensación de vacío, la sustituyes por una esperanza que sabes infundada, y después te sientas a esperar a un lado, a ver a qué horas decides abrir los ojos a tu idiotez. O por lo menos dejar el llanto estúpido por un nombre que nunca debiste conocer. Seamos sinceros. Era lo mejor, punto y final. Sin embargo, humano tenía que ser, y... Tener un corazón resulta ser la peor de las maldiciones en estos casos.

La despedida sonaría más o menos de esta guisa.

Con las palabras ahogadas en la garganta
me alejé antes de que las escucharas.
Entendiste a la perfección lo que nunca dije.
El sabor de tus labios grabado a fuego
recordándome la pasión con que nos amamos;
si el adiós nace por completo de mis labios
créeme, mi cielo: es lo mejor para nuestros hados.
Dejaré en tu mente tan sólo el recuerdo
conque mi egoísta corazón te ató a mi lado,
un tiempo sincero entre mis rendidos brazos,
los cumplidos y halagos a la belleza en tus manos.
No quiero que me recuerdes. Deja en el olvido
las veces que te sostuve contra mí, ambos callados;
en verdad deseo me borres de tu memoria,
no merezco ya un lugar siquiera en tu pasado.
Hoy es un adiós, siempre lo supimos
aún cuando intentamos inútilmente atar los cabos.
Te dejo sin llorar un solo momento,
entiendo que los motivos siempre estarán sobrando,
porque dijiste que me amabas, y yo contesté un "te amo"...
Y hoy sólo veremos cómo mueren los abrazos.
Ahora, déjame caminar. Sé qué lejos me llevará
el avance inexorable de las luces de verano.
Aún cuando en mi corazón sea invierno perpetuo...
Sonreiré una vez más, tú volverás a mentirme...
Lo que hacemos ambos por el amor desgarrado.


Y bueh, empezamos mal, con lamentos sinceros. Advertidos quedan... Es más común el desahogo de las mentiras en mi alma, que las cosas más interesantes que pudiera decir. Sin embargo, les invito de nuevo a mi morada. Este humilde lugar, la casa de la tortura de mi alma.