Artist: Dir en Grey.
Album: Withering to Death.
Toketeshimau ito wo mitsume...
Monji ni dekinai hidarite desu.
Chi wo nagasu tabi ni ikiteru wake...
Miidasu kotoba ga azayaka de...
Te no naka ni ha aisuru beki hito sae mo
Hanabanashiku chitte
Te no naka ni ha ikita imi kizande mo
Munashiki hana to shiru
LET'S PUT AN END, THE FINAL...
Hitotsu futatsu to fuetsuzukeru...
Naniyue ni waraenai esa to naru?
Fukaki goku no shin,
Keshite modore ha shinai
Asu wo furenai jigyakuteki haibokusha...
Suicide is the proof of life
Te no naka ni ha aisubeki hito sae mo
Hanabanashiku chitte
Te no naka ni ha ikita imi kizande mo
Munashiki hana to chiru
So I can't live, so I can't live
Sou nakushita mono ha
So I can't live, so I can't live
Mou umarenai
So I can't live, so I can't live
Ikiteru akashi sae
So I can't live, so I can't live
motomerarenai uta...!!!
LET'S PUT AND END... THE FINAL...
Raisu no tsubomi sakaseyou...
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
The intention is clear, I stare...
With this left hand, unable to be worded
Every time I bleed, there lies the reason to live...
And I discover words being so vivid and bright...
Even loved ones scatter
Like petals from flowers in my hand
So even if I engraved the meaning that I lived in my hand,
It will only be known as flowers of vanity
LET IT END, THE FINAL
One by one it multiplies... Why be a sad bait?
Deep within the hell of my heart...
I can't go back
A self-torture loser, not being able to see tomorrow
Suicide is the proof of life
Even loved ones scatter
Like petals from flowers in my hand
So even if I engraved the meaning that I lived in my hand,
The petals will only scatter as flowers of vanity
So I can't live, I can't live
What's lost
So I can't live, I can't live
Can't be born again
So I can't live, I can't live
A song that's not even
So I can't live, I can't live
Seeking the proof of living ...!!!
LET'S PUT AN END, THE FINAL
Let's bloom flowers of attempted suicide.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La intención es clara, observo...
Con esta mano izquierda, innombrable.
Cada vez que sangro, ahí yace la razón para vivir...
Y descubro que las palabras son tan vívidas y brillantes...
Incluso los seres queridos se dispersan
Como pétalos de flor en mi mano
Así que incluso si grabo el significado de vivir en mi mano,
Los pétalos sólo se dispersarán como flores de vanidad.
PONGÁMOSLE UN FIN, EL FINAL...
Uno por uno se multiplican... ¿Por qué ser una carnada triste?
Desde lo profundo del infierno en mi corazón...
No puedo dar marcha atrás
Un perdedor auto-torturado, incapaz de ver el mañana...
El suicidio es la prueba de la vida
Incluso los seres queridos se dispersan
Como pétalos de flor en mi mano
Así que incluso si grabo el significado de vivir en mi mano,
Los pétalos sólo se dispersarán como flores de vanidad.
Así que no puedo vivir, no puedo vivir
Lo que se ha perdido
Así que no puedo vivir, no puedo vivir
No puede renacer
Así que no puedo vivir, no puedo vivir
Una canción que ni siquiera
Así que no puedo vivir, no puedo vivir
Está buscando la prueba de los vivos...!!!
PONGÁMOSLE UN FIN, EL FINAL...
Hagamos que florezcan flores de un suicidio intentado.
martes, 11 de marzo de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
Daughter of mine.
...Y en la oscura habitación
Necesito oír tu voz.
Ahora duermes junto a mí
Esperaré...
Necesito oír tu voz.
Ahora duermes junto a mí
Esperaré...
¿Te acuerdas de la primera vez que me atreví a cantarte? Era de madrugada, y no tenía otro ruido que asesinara la quietud que la resonancia de mi voz pastosa por el sueño, y sin embargo tan viva, que sentí deseos de dedicarte una tonada. En ella vertí mucho del sentimiento que ahora tú ya conoces, lo que habita mi pecho, y las necesidades derivadas de tu presencia. Porque te quiero mucho, y es imperativa para mí tu felicidad.
En ese tiempo - el más largo que hemos pasado juntos, sin el rol o los juegos - me mostraste pequeños trocitos de tu existencia, lo que hay tras el monitor frío que, sin embargo, es capaz es transmitir más de lo que a veces queremos dejar escapar. Si el aire frío hubiera tenido tu voz, seguro es que me hubiese dejado abrazar por sus glaciares alientos.
¿Y por qué hago afán en recordar? Porque hago una a una las memorias de cada fotografía en mi cabeza; intento darte razones, encontrar motivos, para evitar que a la soledad vuelvas. Quizá mi propósito egoísta sea. No niego que me impulsa mucho la necesidad de no perderte. Pero más allá de lo que mi corazón clama, está la innegable voluntad de verte feliz. Si las circunstancias son adversas, quisiera ser tu escudo. Y si hay viento, toma mi alma y haz de ella un velero, a contracorriente remonta en busca de tu porvenir.
Si amaneciera sin tí
Yo no sé qué sería de mí...
Me atrevo a aventurar no soy el único que te quiere en demasía. De manifiesto me ha quedado que tu chico te ama sobremanera... Aún cuando, como me has dicho, quizá asfixiante resulte. Y es eso lo que me retiene muchas veces a no empujarte más hacia lo que yo creo tu bienestar, o a no querer insistir en ciertas cuestiones... Mis deseos acuciantes deben esperar antes de provocar siquiera un rasguño en tu corazón. Lo que quería vieras entre líneas hace rato, cuando decidí compartirte lo que yo veo como mi razón, es una simple cosa. Cada que soy lastimado, me doy cuenta que es más lo que tengo, que lo que he perdido.
Quizá podrías argumentarme que, en principio, son situaciones enteramente diferentes. Coincido en ello. En lo que sí no estoy dispuesto a condescender es en que la frase que remarqué no pueda aplicarse a ti. Si me golpeasen mil veces, con tan sólo una que tú te ocuparas de mis heridas, desde la mínima cicatriz hasta las heridas sangrantes valdrían la pena. Quisiera que tú lo vieras así. Muy probablemente no conmigo, debo admitir que aún me pregunto si soy siquiera el indicado para dejarte estas notas. Mas vuelvo a ofrecerme a ti, como confidente, como amigo, como padre... Como el ser humano que en verdad de ti sólo espera una sonrisa, esbozada en completa sinceridad.
...Y si desde la distancia sólo tengo el placer de leerte, pues que siga así mientras no haya más solución. Pero habrá un día que te daré todos los abrazos que te debo. Y te pregunto ahora: ¿Me esperarás?
El primer rayo de sol
Me ilumina el corazón
Te distingo junto a mí
Mi salvación...
En ese tiempo - el más largo que hemos pasado juntos, sin el rol o los juegos - me mostraste pequeños trocitos de tu existencia, lo que hay tras el monitor frío que, sin embargo, es capaz es transmitir más de lo que a veces queremos dejar escapar. Si el aire frío hubiera tenido tu voz, seguro es que me hubiese dejado abrazar por sus glaciares alientos.
¿Y por qué hago afán en recordar? Porque hago una a una las memorias de cada fotografía en mi cabeza; intento darte razones, encontrar motivos, para evitar que a la soledad vuelvas. Quizá mi propósito egoísta sea. No niego que me impulsa mucho la necesidad de no perderte. Pero más allá de lo que mi corazón clama, está la innegable voluntad de verte feliz. Si las circunstancias son adversas, quisiera ser tu escudo. Y si hay viento, toma mi alma y haz de ella un velero, a contracorriente remonta en busca de tu porvenir.
Si amaneciera sin tí
Yo no sé qué sería de mí...
Me atrevo a aventurar no soy el único que te quiere en demasía. De manifiesto me ha quedado que tu chico te ama sobremanera... Aún cuando, como me has dicho, quizá asfixiante resulte. Y es eso lo que me retiene muchas veces a no empujarte más hacia lo que yo creo tu bienestar, o a no querer insistir en ciertas cuestiones... Mis deseos acuciantes deben esperar antes de provocar siquiera un rasguño en tu corazón. Lo que quería vieras entre líneas hace rato, cuando decidí compartirte lo que yo veo como mi razón, es una simple cosa. Cada que soy lastimado, me doy cuenta que es más lo que tengo, que lo que he perdido.
Quizá podrías argumentarme que, en principio, son situaciones enteramente diferentes. Coincido en ello. En lo que sí no estoy dispuesto a condescender es en que la frase que remarqué no pueda aplicarse a ti. Si me golpeasen mil veces, con tan sólo una que tú te ocuparas de mis heridas, desde la mínima cicatriz hasta las heridas sangrantes valdrían la pena. Quisiera que tú lo vieras así. Muy probablemente no conmigo, debo admitir que aún me pregunto si soy siquiera el indicado para dejarte estas notas. Mas vuelvo a ofrecerme a ti, como confidente, como amigo, como padre... Como el ser humano que en verdad de ti sólo espera una sonrisa, esbozada en completa sinceridad.
...Y si desde la distancia sólo tengo el placer de leerte, pues que siga así mientras no haya más solución. Pero habrá un día que te daré todos los abrazos que te debo. Y te pregunto ahora: ¿Me esperarás?
El primer rayo de sol
Me ilumina el corazón
Te distingo junto a mí
Mi salvación...
Si hacen falta palabras
Para expresar la melancolía
Toma las mías, no las necesito
Si estás conmigo, niña mía.
Para expresar la melancolía
Toma las mías, no las necesito
Si estás conmigo, niña mía.
Te quiero muchísimo. En verdad.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Please.
PLEASE TELL ME
IF I HURT YOU.
DON'T KEEP IT INSIDE.
TELL ME BEFORE IT'S TOO LATE
AND YOU HATE ME.
...PLEASE...
IF I HURT YOU.
DON'T KEEP IT INSIDE.
TELL ME BEFORE IT'S TOO LATE
AND YOU HATE ME.
...PLEASE...
domingo, 2 de marzo de 2008
Moonlight.
Quisiera haber estado ahí cuando Beethoven por vez primera tocó al piano de la soledad y el silencio su sonata 14. Cada que escucho los suaves golpes de las notas, desgarrando el aire frío de mi habitación, no puedo reprimir el dulce sabor de la melancolía que a mis labios llega, directo desde mi corazón, resbalando por mi garganta en sentido contrario. Oh, lo que daría porque mis ojos hubieran contemplado entre la penumbra el quehacer del genio, embriagarme en sus errores mientras componía. Porque escucho la tonada, y cada tiempo es un acorde de mi propia alma, que danza y canta en prístina tristeza; y la desesperanza no hace mella en mí, sino que se combina en sutiles matices con la desgracia para dar a luz una belleza intranquila, ávida de caricias y de ternura.
Imagino que, al momento que contigo paso estos momentos infinitos, cuando escucho tus desgracias y las hago mías, mientras dejo correr las palabras - el grifo se ha abierto, ¿quién podrá sellarlo de nueva cuenta? -, nos abrazamos sin necesidad de frases necias, te susurro al oído cuánto te quiero y lo bien que las cosas van a estar; dejo que mi mente discurra y cree la escena, solemne, patética; sigo imaginando y te veo, con los ojos vidriosos por la falta de sueño y la vida cruel que se empeña en querer derribarnos, tan bella, tan frágil, tan tú. Y me da por escribirte, palabras, palabras, y más palabras inútiles en esencia, pero que reflejan mi necesidad de protegerte. Aún cuando no creas en el valor de la amistad sincera, o que mi cariño por ti es puro, sigo escribiendo, balbuceando quizá. Y no sé si tendré el valor para mostrarte esto cuando sienta que he terminado.
Cada que leo las frases me pierdo más en la canción que insistentemente obligo a sonar. Como si nos hablara al oído, notas llevadas a través de las épocas para mencionarte viejas penas y al mismo tiempo jodidas esperanzas. En el punto álgido, cuando ya las lágrimas amenazan con corroer mi rostro, sonrío, es inevitable; vuelvo a sonreír tan sólo por la necesidad de vivir y de tenerte conmigo, de hacer algo por ti.
Y mientras sigo en la búsqueda de una respuesta de quien desea decirme adiós, vuelvo a iniciar la sonata que ahora lleva también mis propios sentimientos en ella. Quien la toca no debe saberlo, porque seguro es que en los mismos acordes deposita su corazón, como prenda para ofrecer al auditorio la maestría exquisita que tan excelsa verdad requiere. Cambio insistentemente de panorama, escribiéndote a ti en dos lugares. Te hago preguntas que en verdad deseo responder, que posiblemente susciten recuerdos inesperados o más travesías. Y yo también me cuestiono, al tiempo que llego de nuevo a la mitad de la melodía. Si podré sustentar mis ofrecimientos (que otra cosa no deseo), para darte mi mano y ayudarte a ponerte en pie.
Prometí que sería fuerte, y lo estoy cumpliendo. Pero no puedo evitar el miedo. Más que nada, el gran temor de fallarle a quienes en mí depositan su confianza.
Imagino que, al momento que contigo paso estos momentos infinitos, cuando escucho tus desgracias y las hago mías, mientras dejo correr las palabras - el grifo se ha abierto, ¿quién podrá sellarlo de nueva cuenta? -, nos abrazamos sin necesidad de frases necias, te susurro al oído cuánto te quiero y lo bien que las cosas van a estar; dejo que mi mente discurra y cree la escena, solemne, patética; sigo imaginando y te veo, con los ojos vidriosos por la falta de sueño y la vida cruel que se empeña en querer derribarnos, tan bella, tan frágil, tan tú. Y me da por escribirte, palabras, palabras, y más palabras inútiles en esencia, pero que reflejan mi necesidad de protegerte. Aún cuando no creas en el valor de la amistad sincera, o que mi cariño por ti es puro, sigo escribiendo, balbuceando quizá. Y no sé si tendré el valor para mostrarte esto cuando sienta que he terminado.
Cada que leo las frases me pierdo más en la canción que insistentemente obligo a sonar. Como si nos hablara al oído, notas llevadas a través de las épocas para mencionarte viejas penas y al mismo tiempo jodidas esperanzas. En el punto álgido, cuando ya las lágrimas amenazan con corroer mi rostro, sonrío, es inevitable; vuelvo a sonreír tan sólo por la necesidad de vivir y de tenerte conmigo, de hacer algo por ti.
Y mientras sigo en la búsqueda de una respuesta de quien desea decirme adiós, vuelvo a iniciar la sonata que ahora lleva también mis propios sentimientos en ella. Quien la toca no debe saberlo, porque seguro es que en los mismos acordes deposita su corazón, como prenda para ofrecer al auditorio la maestría exquisita que tan excelsa verdad requiere. Cambio insistentemente de panorama, escribiéndote a ti en dos lugares. Te hago preguntas que en verdad deseo responder, que posiblemente susciten recuerdos inesperados o más travesías. Y yo también me cuestiono, al tiempo que llego de nuevo a la mitad de la melodía. Si podré sustentar mis ofrecimientos (que otra cosa no deseo), para darte mi mano y ayudarte a ponerte en pie.
Prometí que sería fuerte, y lo estoy cumpliendo. Pero no puedo evitar el miedo. Más que nada, el gran temor de fallarle a quienes en mí depositan su confianza.
jueves, 28 de febrero de 2008
Phoenix
De pronto, me siento perseguido por la buena suerte. Todo me sale bien. Disfruto de salud,
de amor y de dinero. ¿Qué hice? ¿qué debo hacer para merecerlo?
¿Es una más de tus pruebas, Dios mío?
de amor y de dinero. ¿Qué hice? ¿qué debo hacer para merecerlo?
¿Es una más de tus pruebas, Dios mío?
-Jaime Sabines.
Noté que últimamente me da por abrir con citas que me agradan. La verdad es así: en estos días que han transcurrido recientemente, he sentido que recupero un poco el sentido y vuelvo a caminar. Pensé que cada pequeña tragedia en mi cuarto iba a terminar por sepultarme. No fue así.
Ah, la verdad es que no siento deseos de cuestionarlo... Tenía tiempo que no salía afuera de la facultad tan sólo a dejarme abrazar por el Sol y besar al viento. Pasa el tiempo, dejan los límites atrás los retazos de cordura. Si hoy escribo es porque un amigo me ha recordado que solía hacerlo, y eso me trajo a la memoria distintas ideas que alguien debe saber.
Hablando del súbito cambio, creo que me costó un poco de esfuerzo hilvanar las ideas y darme cuenta de qué manera se dio. Siempre insistí en que me hacía las preguntas equivocadas. Pero una fundamental, una de todas, la que más brillaba y menos me dejaba dormir: "¿Por qué no tengo [inserte necesidad aquí]?"... Decidí cambiarla por una más conformista en cierta manera, pero que actuó como bálsamo sobre mis heridas.
Noté que últimamente me da por abrir con citas que me agradan. La verdad es así: en estos días que han transcurrido recientemente, he sentido que recupero un poco el sentido y vuelvo a caminar. Pensé que cada pequeña tragedia en mi cuarto iba a terminar por sepultarme. No fue así.
Ah, la verdad es que no siento deseos de cuestionarlo... Tenía tiempo que no salía afuera de la facultad tan sólo a dejarme abrazar por el Sol y besar al viento. Pasa el tiempo, dejan los límites atrás los retazos de cordura. Si hoy escribo es porque un amigo me ha recordado que solía hacerlo, y eso me trajo a la memoria distintas ideas que alguien debe saber.
Hablando del súbito cambio, creo que me costó un poco de esfuerzo hilvanar las ideas y darme cuenta de qué manera se dio. Siempre insistí en que me hacía las preguntas equivocadas. Pero una fundamental, una de todas, la que más brillaba y menos me dejaba dormir: "¿Por qué no tengo [inserte necesidad aquí]?"... Decidí cambiarla por una más conformista en cierta manera, pero que actuó como bálsamo sobre mis heridas.
"¿Qué hice para merecer todo lo hermoso que tengo?"
Y, voilá, cambio instantáneo para llevar.
Bueno, la verdad tan simple no fue. Proceso, proceso, proceso. Paso por paso. Pero hay una verdad... Hoy, ayer, hace dos días, todos tienen algo en común. Me miro al espejo y sonrío. Cambié mi peinado. Empecé a hacer ejercicio. Volví a apreciar la vida en sus mínimos detalles, como la sonrisa inocente de un pequeño o simplemente el aroma de la madera recién tallada. Es muy curioso que yo pueda ver el mundo de esa manera.
Me di cuenta que en verdad disfruto ayudar a otros. Que cada momento inerte en compañía de otros no debe ser un escape de la soledad, sino una oportunidad para suplir el vacío en el corazón de quien desee estar a mi lado. Hacerle sentir el aprecio que tengo. Dar más de mí...
Sin embargo, para tal propósito requiero primero tener suficiente confianza en mí mismo. Quererme... Lo que más me ha costado en toda mi vida. ¿Valdrá la pena el intento? ¿Sería suficiente el impulso para emprender el vuelo? Ja, las palabras se me han tornado cursis y perdidas... Será cuestión de acostumbrarme a la tranquilidad para convertirlas de nuevo en frases de canciones inventadas por mí.
Gracias a todos, quienes me han regalado sin interés tiempo, cariño y un lugar en sus vidas. Muchísimas gracias, en verdad... Me ha llegado el tiempo de corresponder plenamente. Empezaré por arreglar los pendientes en mi corazón. Mas aquí estoy, siempre.
Yo nunca os olvidaré...
Bueno, la verdad tan simple no fue. Proceso, proceso, proceso. Paso por paso. Pero hay una verdad... Hoy, ayer, hace dos días, todos tienen algo en común. Me miro al espejo y sonrío. Cambié mi peinado. Empecé a hacer ejercicio. Volví a apreciar la vida en sus mínimos detalles, como la sonrisa inocente de un pequeño o simplemente el aroma de la madera recién tallada. Es muy curioso que yo pueda ver el mundo de esa manera.
Me di cuenta que en verdad disfruto ayudar a otros. Que cada momento inerte en compañía de otros no debe ser un escape de la soledad, sino una oportunidad para suplir el vacío en el corazón de quien desee estar a mi lado. Hacerle sentir el aprecio que tengo. Dar más de mí...
Sin embargo, para tal propósito requiero primero tener suficiente confianza en mí mismo. Quererme... Lo que más me ha costado en toda mi vida. ¿Valdrá la pena el intento? ¿Sería suficiente el impulso para emprender el vuelo? Ja, las palabras se me han tornado cursis y perdidas... Será cuestión de acostumbrarme a la tranquilidad para convertirlas de nuevo en frases de canciones inventadas por mí.
Gracias a todos, quienes me han regalado sin interés tiempo, cariño y un lugar en sus vidas. Muchísimas gracias, en verdad... Me ha llegado el tiempo de corresponder plenamente. Empezaré por arreglar los pendientes en mi corazón. Mas aquí estoy, siempre.
Yo nunca os olvidaré...
jueves, 21 de febrero de 2008
Adiós v 2.0
Si tan sólo la canción se callase podría pensar más. Pero no va a hacerlo. Yo no voy a darle "stop", aún cuando deseo hacer lo mismo incluso con mi vida. Dormí menos de 4 horas, y las dormí mal entre sueños interrumpidos, sollozos que me despertaban y la maldita culpa que no va a dejarme en paz. Yo, yo fui, yo se las arrebaté, yo eché todo a perder, ódienme, carajo, que sepan que fue por mi causa que ella se va. Vamos, mírenme, desprécienme, háganlo todo más fácil... Creo que me iré por mí mismo, no necesito que me corran del lugar que tanto aprecio. Me iré a buscar una manera de dejar de ser yo. De volver a la coraza impenetrable que jodió a tantos, que me jodió a mí mismo... Pero que, al mismo tiempo, me impidió lastimar de verdad.
Ayer le dije lo que tenía pensado hacer a mis 27 años. Para aquellos que no tienen ni idea, lamento informar que no voy a desvelarlo, máxime que parece estar aún más cerca de lo que pensaba en un principio. Después que creí no lo haría, ahora es una posibilidad demasiado real.
No puedo seguir con esto... Dejaré la ventana abierta, necesito un baño que me arranque la piel.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Demonios, no me siento mejor. Estoy completamente desnudo y mojado, en una esquina de la cama. Mientras suena otra canción diferente, pero más profunda para mis heridas, y tiemblo de frío y coraje. Si yo fuera los demás estoy seguro me odiaría por lo que hice, o lo que no hice. El momento más estúpido para llorar en toda la mañana - en la cama, frente al monitor, sobre el teclado, bajo la regadera - fue cuando mis lágrimas se confundieron con el agua que corría por todo mi cuerpo, llevándose el sudor pero no los remordimientos.
'Cause you're al I want
You're all I need
You're everything... Everything...
Y me pongo a cantar, y me pongo a gritar, y espero que se me vayan todos estos aguijones de la garganta; y me doy cuenta que nunca dejé de ser egoísta, es más, en este momento no tengo siquiera derecho de quejarme, estar triste y penar, porque se me acaba la vida por mis propias acciones. Terminó la canción, y en un afán masoquista la vuelvo a poner.
Estuve a punto de meterme el cotonete por las axilas. Me vi al espejo y me perdí. Ella me dijo que todas las mañanas me viera al espejo y me dijera cuánto me quiero. La verdad es que lo hice, lo hice muchas veces, rezando casi algunas, pero nunca lo creí. Ahora menos...
Rosa: ella. Azul: yo.
Y nunca me lo dará, quizá. Ella misma lo ha dicho,y yo lo sé: "cuando regrese, si es que regreso."; si ella vuelve, ¿qué voy a decirle?
De nueva cuenta, azul: yo.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Vino un amigo a sacarme de mi ensimismamiento. Me vino a recordar que teníamos clase de Inglés temprano. De modo que acabo de salir, y tengo veinte minutos libres para hacer la tarea que no pienso terminar, aún cuando me acaban de hacer la gracia de decirme que vengo como si nada. Bueh, mejor así. Yo siento que me veo más que marchito y muerto, pero si no lo pueden ver mejor. No quiero falsas compasiones por la necesidad de congraciarse con el espíritu propio.
Tengo aún la antología de cuento por terminar... Si ahora tengo una razón para hacerlo, será para abrigar la esperanza de algún día darle una copia, y que ella lea de mis palabras la forma en que yo vi y sentí las cosas que sucedieron. Incluiré ese adios - que no quiero que sea tal - en las páginas que pienso entregar. Y no sé si la gente que lo lea lo tome como real o simple producto de la esquizofrenia. Pero lo haré... Y después, cuando ya se haya entregado, y sólo me quede contar los días hasta el veredicto, no sé qué voy a hacer.
Me dijo el mismo tipo que me vino a sacar del ostracismo (es una lástima, nadie puede salvarme de mí mismo): "Güey, tú no te ayudas ni te dejas ayudar". Qué cierto es. Voy a irme, buscaré una forma de desquitar mi coraje, voy a volver a llorar mis penas bajo el Sol. Veré si puedo encontrar vestigios de lo que solía ser. Lo siento, a todos, todos los que me han entregado su cariño. En verdad lo siento. Al final todos se van... Pero ahora sé la continuación de esa frase. Terminaría de esta guisa.
Al final todos se van, pero para salvarse de mí.
Perdónenme. Quizá sea éste el último quejido al viento.
Ayer le dije lo que tenía pensado hacer a mis 27 años. Para aquellos que no tienen ni idea, lamento informar que no voy a desvelarlo, máxime que parece estar aún más cerca de lo que pensaba en un principio. Después que creí no lo haría, ahora es una posibilidad demasiado real.
No puedo seguir con esto... Dejaré la ventana abierta, necesito un baño que me arranque la piel.
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Demonios, no me siento mejor. Estoy completamente desnudo y mojado, en una esquina de la cama. Mientras suena otra canción diferente, pero más profunda para mis heridas, y tiemblo de frío y coraje. Si yo fuera los demás estoy seguro me odiaría por lo que hice, o lo que no hice. El momento más estúpido para llorar en toda la mañana - en la cama, frente al monitor, sobre el teclado, bajo la regadera - fue cuando mis lágrimas se confundieron con el agua que corría por todo mi cuerpo, llevándose el sudor pero no los remordimientos.
'Cause you're al I want
You're all I need
You're everything... Everything...
Y me pongo a cantar, y me pongo a gritar, y espero que se me vayan todos estos aguijones de la garganta; y me doy cuenta que nunca dejé de ser egoísta, es más, en este momento no tengo siquiera derecho de quejarme, estar triste y penar, porque se me acaba la vida por mis propias acciones. Terminó la canción, y en un afán masoquista la vuelvo a poner.
Estuve a punto de meterme el cotonete por las axilas. Me vi al espejo y me perdí. Ella me dijo que todas las mañanas me viera al espejo y me dijera cuánto me quiero. La verdad es que lo hice, lo hice muchas veces, rezando casi algunas, pero nunca lo creí. Ahora menos...
Rosa: ella. Azul: yo.
| ya llevas rato aqui .__. que paso? ![]() |
| Estoy instalando una memoria, discúlpame .x. |
| que paso? .__. |
| Hoy fui al cine con Sombra. Bueno, no estaba planeado, ella me habló. Total que nos vimos, fuimos a una plaza a buscar una credencial que olvidó Ya estando allá, empezamos a platicar |
| Y le conté lo de mis problemas en casa... Para romper tantito la tensión, le dije que fuéramos al cine. |
| Vimos la de El Mundo Mágico de Terabithia. Pensé que sería una peli más. |
| OMG esa pelicula.. |
| Jaja... Tenía rato que no lloraba. Te imaginarás ya... |
| si... .__. -lo abraza- y que paso despues? |
| Pues... Nada, me calmé antes que terminara la peli |
| Ella lo noto? |
| La llevé a su casa, íbamos platicando pero de otras cosas Sip... Sí lo notó, de hecho también lloró |
| Por lo mismo que conoce parte de las razones, no dijo nada. No tocamos el tema. Y bueh... De ahí me vine a casa, y aquí estoy |
| aw... |
| yo hubiera querido estar ahí, te hubeira dado un abrazote grandote >_< |
Y nunca me lo dará, quizá. Ella misma lo ha dicho,y yo lo sé: "cuando regrese, si es que regreso."; si ella vuelve, ¿qué voy a decirle?
De nueva cuenta, azul: yo.
| bueno pues nomas por que estuviste insistiendo que te conste que yo no queria |
| no me molesta que yo no te guste. Es obvio que no es lo mas curada del mundo, pero hey, lo acepto. pero te das cuenta lo que me estas haciendo pasar? |
| La verdad sip |
| Venía pensándolo en el camino, de ahí lo que te dije |
| que cosa? |
| Pero la verdad te quiero demasiado como para dejar que eso cambie ese hecho La neta como que te estoy haciendo daño |
| Hace dos horas estuve a punto de proponerte que te alejaras un rato de mí Ahorita ni madres xD |
| Te quiero tan cerca como puedas estar |
| de hecho yo estoy pensando lo mismo |
| es que asi no jalan las cosas.... que tal que alma te hubiera dicho lo mismo? tu muriendote por ella y ella queirendote a su aldo sin realmene dejarte ser nada mas? |
| Sí, tienes razón. Más porque prácticamente sí lo hizi *hizo |
| ah ps ahi esta |
| Me hizo darle clases de Cálculo OK Hagamos esto Yo me alejo un rato del MSN |
| no.. dejame irme yo |
| ¿Y por qué tú y no yo? |
| por que yo soy la que necesita salir de casa y empezzar a vivir |
| OK Acepto entonces |
| yo no queria hacerlo por que era como una forma deromper mi promesa y honestamente no quiero irme pero se que no puedo seguir asi |
| Así es La verdad es que de nada sirve que seamos amigos si voy a lastimarte solamente |
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Vino un amigo a sacarme de mi ensimismamiento. Me vino a recordar que teníamos clase de Inglés temprano. De modo que acabo de salir, y tengo veinte minutos libres para hacer la tarea que no pienso terminar, aún cuando me acaban de hacer la gracia de decirme que vengo como si nada. Bueh, mejor así. Yo siento que me veo más que marchito y muerto, pero si no lo pueden ver mejor. No quiero falsas compasiones por la necesidad de congraciarse con el espíritu propio.
Tengo aún la antología de cuento por terminar... Si ahora tengo una razón para hacerlo, será para abrigar la esperanza de algún día darle una copia, y que ella lea de mis palabras la forma en que yo vi y sentí las cosas que sucedieron. Incluiré ese adios - que no quiero que sea tal - en las páginas que pienso entregar. Y no sé si la gente que lo lea lo tome como real o simple producto de la esquizofrenia. Pero lo haré... Y después, cuando ya se haya entregado, y sólo me quede contar los días hasta el veredicto, no sé qué voy a hacer.
Me dijo el mismo tipo que me vino a sacar del ostracismo (es una lástima, nadie puede salvarme de mí mismo): "Güey, tú no te ayudas ni te dejas ayudar". Qué cierto es. Voy a irme, buscaré una forma de desquitar mi coraje, voy a volver a llorar mis penas bajo el Sol. Veré si puedo encontrar vestigios de lo que solía ser. Lo siento, a todos, todos los que me han entregado su cariño. En verdad lo siento. Al final todos se van... Pero ahora sé la continuación de esa frase. Terminaría de esta guisa.
Al final todos se van, pero para salvarse de mí.
Perdónenme. Quizá sea éste el último quejido al viento.
martes, 12 de febrero de 2008
Pointless rant.
Through my head, through my head...
[...]Dreams are made winding through her hair...
Empezar esta vez fue automático. Las primeras frases que escuché, de la mano de System of a Down. Tengo los ojos en fuego, síntoma de la resaca de mis emociones. Posar la vista en cualquier objeto resulta doloroso, sea el monitor de la válvula de escape de mi corazón, sea la ropa que espera ser doblada, sea la tarea que tengo que hacer, sea el mundo allá afuera que sólo me ve desde su ventana. No quiero salir hoy, deseo rehuir a mis obligaciones por completo. Darme un tiempo muerto, detengan el juego, no tengo intenciones de participar ya. Me siento más adolescente, trémulo y débil que nunca, como incapaz de resistir si me golpeara una canción.
Anoche que caminé de nuevo a su lado, fue demasiada la soledad para contener las quejas. Quería que llegara la madrugada y me sorprendiera en un abrazo, no seguir navegando entre destrozos, acordes de violín y precipitados amores. Cada pequeña gota que de mis mejillas bebía el suelo recordaba a una derrota, a una poesía nunca declamada que sólo ocupa espacio dentro de mis dudas. ¿Qué es lo que buscan otros cuando del amor son presa? Se acerca de nuevo ese día tan estúpido y egoísta; sería mejor ignorarle, pero por todos lados me lo recuerdan, como un aviso de pagar las cuentas. Ahh, creo que son demasiadas cosas a la vez. Si quería enclaustrarme, no era esta la razón primordial. Sólo sé que quiero gritarle al demonio en la cara, decirle que se vaya al carajo y me deje morir calladito en un rincón.
Qué emo sueno, estoy seguro. Pero no es la saciedad de la depresión masoquista; tengo demasiadas contradicciones en la mente para quedarme con el placer simple de la autocompasión desmedida. Cuando murió, dejó mi vida en prenda, y yo no he sabido pagar la deuda. Las cosas que puede recordarte una película. Aunque sea esa sensación de ver la Luna y saber que nunca más podré bañarme en plata sin sentir culpa. O el perderme en el manto estelar sin afán de regreso, mas ser atraído de nuevo al piano triste del amanecer por una simple nota escapada de quién sabe qué corazón. Qué es lo que me amarra a no correr, esa indudablemente resulta una cuestión interesante.
¿Si dejo mi vida en empeño, qué me darías por ella? ¿Un adiós silente, un beso sin ternura, una espera terminal? ¿Otra carga, quizás? Me siento egoísta, déjenme sentir la desesperanza... Sé que hay personas preocupadas por este despojo, vaya que lo sé. Sin embargo, cuando lo que necesito es el consuelo de la pasión envuelta en ternura, me duele saber que no puedo encontrar solaz en las espontáneas demostraciones de afecto y preocupación. Retornamos al ciclo, demos vuelta al casette y que siga sonando la canción una y otra jodida vez. Porque me sentiré más solo, y de nueva cuenta a llorar, para después ser arrasado por una ventisca proveniente de mi propio interior.
¿Si me largase, qué esperarías de mí?
[...]Dreams are made winding through her hair...
Empezar esta vez fue automático. Las primeras frases que escuché, de la mano de System of a Down. Tengo los ojos en fuego, síntoma de la resaca de mis emociones. Posar la vista en cualquier objeto resulta doloroso, sea el monitor de la válvula de escape de mi corazón, sea la ropa que espera ser doblada, sea la tarea que tengo que hacer, sea el mundo allá afuera que sólo me ve desde su ventana. No quiero salir hoy, deseo rehuir a mis obligaciones por completo. Darme un tiempo muerto, detengan el juego, no tengo intenciones de participar ya. Me siento más adolescente, trémulo y débil que nunca, como incapaz de resistir si me golpeara una canción.
Anoche que caminé de nuevo a su lado, fue demasiada la soledad para contener las quejas. Quería que llegara la madrugada y me sorprendiera en un abrazo, no seguir navegando entre destrozos, acordes de violín y precipitados amores. Cada pequeña gota que de mis mejillas bebía el suelo recordaba a una derrota, a una poesía nunca declamada que sólo ocupa espacio dentro de mis dudas. ¿Qué es lo que buscan otros cuando del amor son presa? Se acerca de nuevo ese día tan estúpido y egoísta; sería mejor ignorarle, pero por todos lados me lo recuerdan, como un aviso de pagar las cuentas. Ahh, creo que son demasiadas cosas a la vez. Si quería enclaustrarme, no era esta la razón primordial. Sólo sé que quiero gritarle al demonio en la cara, decirle que se vaya al carajo y me deje morir calladito en un rincón.
Qué emo sueno, estoy seguro. Pero no es la saciedad de la depresión masoquista; tengo demasiadas contradicciones en la mente para quedarme con el placer simple de la autocompasión desmedida. Cuando murió, dejó mi vida en prenda, y yo no he sabido pagar la deuda. Las cosas que puede recordarte una película. Aunque sea esa sensación de ver la Luna y saber que nunca más podré bañarme en plata sin sentir culpa. O el perderme en el manto estelar sin afán de regreso, mas ser atraído de nuevo al piano triste del amanecer por una simple nota escapada de quién sabe qué corazón. Qué es lo que me amarra a no correr, esa indudablemente resulta una cuestión interesante.
¿Si dejo mi vida en empeño, qué me darías por ella? ¿Un adiós silente, un beso sin ternura, una espera terminal? ¿Otra carga, quizás? Me siento egoísta, déjenme sentir la desesperanza... Sé que hay personas preocupadas por este despojo, vaya que lo sé. Sin embargo, cuando lo que necesito es el consuelo de la pasión envuelta en ternura, me duele saber que no puedo encontrar solaz en las espontáneas demostraciones de afecto y preocupación. Retornamos al ciclo, demos vuelta al casette y que siga sonando la canción una y otra jodida vez. Porque me sentiré más solo, y de nueva cuenta a llorar, para después ser arrasado por una ventisca proveniente de mi propio interior.
¿Si me largase, qué esperarías de mí?
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