miércoles, 9 de abril de 2008

Fear.

Quiero dejar descansar tu recuerdo,
Y no buscarte con desespero
Cuando siento la caricia de la mañana.
O tarde ya... Que al verme en mi lecho
Tan solo, olvidado cual juguete antiguo,
Caído de lo más alto, presto a tu consejo,
Sufro el dolor agridulce de no tenerte a mi lado.
Entre sonrisas y confianza me lanzas la vida
De un lado a otro, insinuaciones calladas.
Si tú me deseas, vida mía
¿Por qué es que no quiero que lo hagas?
Tengo miedo, miedo a mi ser propio,
A lo que suceda si puedo rozar tus labios;
No volveré a pagar el precio
De dejarnos actuar como dos enamorados.

Tan sólo mía es la culpa
Si permito que el almíbar de tu seno
Derrame historias en mi piel húmeda.
Resistiré el infinito, llevaré al cielo
Las horas perdidas que robamos a la madrugada.
Pasan los segundos en eterna agonía,
Que suave se torna al contacto con tu cabello;
Mirándote tan tranquila, femenina y hermosa
Dejo la moral descansando en la almohada.
Debo alejarme de ti... Daño te hago
Si despierto en tu pecho emociones inusitadas
Que no deben ver la luz; aún tu cama
Compartes con alguien distinto a mí.
Y le amas... ¿No es eso cierto?
¿No me hablas de él con el brillo en tu mirada?
En mí encuentras, quizá, lo que él no te ofrece...
Pero no puedo, no debo, dejar que esto acrecente
Las ganas acuciantes de hacerte mía
No sólo en el sexo... Sino en la melancolía...
Aún cuando me pidas un beso,
Cerraré entonces mis ojos
Y negando con un movimiento certero
Es posible que destroce tu mundo entero,
Construido sobre sueños y momentos no olvidados.

No quiero que te alejes... Ya no puedo con el cansancio.
Mas tampoco deseo que el tiempo nos lleve
A un punto donde cierto será el desengaño,
Y con torva mirada, y calmos pasos,
Uno de los dos se vaya, a buscar otro espacio
En los brazos ajenos.
Te amaré tan solo cuando pueda gritar
A los dioses fríos de las montañas
Que con soplo fugaz llevan las nuevas
De cuanto al hombre sucede en su vida:
"¡Puedo tenerle a mi lado, es mía!
¿De qué temer, si su decisión fue cabal?
¡Os reto, mortales, a que prueben
A arrebatarme el tesoro de sus ojos!
Tan sólo de mi boca ha de beber
Y yo en su perfume me ahogaré, extasiado!"
Tan solo entonces, amada niña,
Sin duda alguna besaré tus labios...

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